Thursday, January 21, 2010

Amaneceres


Mas que curas, ya tengo cicatrices. Recuerdo una navidad, en la casa de Mama, cuando Julian me persiguió en su bicicleta nueva hasta hacerme caer al pavimento. Cuanto me dolió! Hoy en día tengo la dulce marca de la explosión de la niñez: una cicatriz de un centímetro en mi rodilla izquierda. Alguna vez muchos anos después se la mostré a una tía, y me dijo decepcionada que ya no podía ser reina de belleza.

Uno necesita curitas a diario. Mas vale tenerlas en el bolsillo a la mano. Necesitamos de esa tienda de cafe para curar un regaño del jefe, necesitamos una puerta cercana para salir corriendo si nos falta el aire, o simplemente el mp3 cargado para desahogarnos a gritos con una canción de Alejandra Guzman- en mi caso.

Hoy tuve que salir por la puerta. El vidrio a prueba de balas que me separa de mis clientes me mostraba el día mas claro desde que empezó el ano. Si, se fue el frío invierno de esta ciudad de palmeras, pero el dia hoy brillaba como si hubiéramos tenido una lluvia de diamantes diminutos. Todo mal puede tener esta ciudad, pero el clima... dios, el clima! Mi cura de hoy fue esa: salir un segundo a la puerta y confirmar que el aire sigue afuera al fin y al cabo.

Me he prometido seriamente tomar este ano como un amanecer. Tiene que despertar el sol, y las cosas que querían desconectarse el ano pasado, van a renacer. Hay cosas que merecen un amanecer grande, esas cosas que uno necesita prometerse de verdad y de una vez por todas. Lo mas importante para uno en este universo es este cuerpo que nos regalaron, y todo aquello que nos hace humanos, aquello que llevamos muy dentro. Esas cosas necesitan mantenimiento constante, el mas detallado y costoso de todos. Y ese es el que me estoy dando.